Recordamos a Alfredo Bravo, quien hoy cumpliria 88 años

Hoy el maestro Alfredo Bravo hubiese cumplido 88 años. Es nuestra obligación como socialistas recordar a este dirigente que nos dejó una impronta y un modo de trabajo realmente ejemplar.Imagen
Bravo no sólo fue un gran maestro por su profesión docente, sino que lo fue en los términos legislativos, éticos, sindicales y de militancia socialista, así como en su lucha por los derechos humanos. Recordamos además su personalidad de hombre público, lleno de pasiones e idealismo, y su férrea voluntad por transformar la realidad.
Bravo se manifestó con una inseparable voluntad de hacedor, que lo llevó a cofundar la Central de Trabajadores de la Educación de la República Argentina, y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y a lograr la unidad del Partido Socialista, después de casi cincuenta años de estériles divisiones.
Pocos hombres de nuestra historia encarnaron con la altura de Alfredo Bravo los ideales de igualdad, libertad y fraternidad esgrimidos por nuestros próceres de mayo. La defensa de esas ideas, sin duda alguna, lo llevaron de manera inevitable a resistir la dictadura militar que se impuso con sangre el 24 de marzo de 1976, con la Constitución Nacional como su única arma.
El reconocimiento en toda América por su labor en defensa de la educación y de los derechos humanos hizo que la noticia de su secuestro no pudiera ocultarse, pese al intento de los usurpadores del poder, y las presiones internacionales, obligaron a la dictadura a legalizar la situación de Alfredo, y así de desaparecido pasó a ser un detenido a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Con el retorno de la democracia, el presidente Raúl Alfonsín lo convocó como extrapartidario para ocupar la Subsecretaría para la Actividad Docente. En esa función, Alfredo facilitó el reingreso a la docencia de los cientos de maestros y profesores a los que la dictadura había cesanteado o que habían tenido que dejar sus cargos para marchar al exilio.
Fiel a sus ideas y lejos de amar los cargos y honores, cuando el Poder Ejecutivo impulsó las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, Alfredo Bravo expresó su repudio hacia ambas normas y le entregó su renuncia indeclinable al cargo que ocupaba. Luego, con la humildad que lo caracterizaba, volvió a su labor de magisterio.
A medida que transcurren los años, y la noticia de su muerte ya es historia, la figura de Alfredo Bravo, crece y trasciende a los maestros, a los gremialistas, a los defensores de los derechos humanos, a los socialistas, a los argentinos, para transformarse en un símbolo de sacrificio, voluntad, honestidad y coherencia en la lucha por la transformación de la realidad en busca de una sociedad libre, igualitaria y fraterna.

Fuente: diputadolazzeretti.com

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