Las banderas del 19 y 20 siguen en pie

Es nuestra responsabilidad como jóvenes, militantes sociales y políticos, recordar las históricas jornadas del 19 y 20 de Diciembre de 2001, en las que miles de compatriotas salieron a la calle para manifestar su descontento y forjar una sociedad más justa. Esas manifestaciones públicas eran el emergente de una sociedad que había sufrido lo peor de las recetas neoliberales, que tras una fachada de estabilidad condenaba a las grandes mayorías al empobrecimiento, fruto del desempleo y la pauperización laboral.
Las manifestaciones significaron una genuina demostración de participación popular. Los más diversos sectores sociales ejercieron su derecho de impugnar a una clase gobernante incapaz de paliar la crisis y carente de toda representatividad, y –sobre todo– reclamando por una situación económica y social que exhibía cada vez más marginación y pobreza. Es necesario reivindicar a todas aquellas organizaciones sociales que dieron respuesta a esa situación, y cuyo activismo y militancia permitieron poner coto a esa situación dramática. El movimiento piquetero representa una clara muestra de una sociedad que no quería rendirse ante la miseria, que quería luchar por una Argentina mejor.
Tras 11 años de esos acontecimientos muchas cosas han cambiado, y –lamentablemente– muchas otras no. Si bien el país ha crecido económicamente a tasas inéditas durante toda esta década, las deudas con la ciudadanía siguen siendo incalculables. El montaje de la economía neoliberal sigue incólume, replicando año tras años los mismos ganadores y los mismos perdedores. La pobreza y la indigencia, la precariedad laboral, las jubilaciones de miseria, siguen siendo una constante de esta Argentina que, por otro lado, sigue viendo desfilar a los mismos políticos que llevaron al país a la crisis de 2001. Ocultos tras una fachada progresista –nacional y popular– siguen beneficiando a las corporaciones y a las empresas multinacionales, en perjuicio del resto de la población, que vive rehén de los favores políticos y la corrupción.
No sólo eso. Tal y como aconteció en las jornadas del 19 y 20, el Estado sigue criminalizando la protesta y reprimiendo a los sectores que expresan alguna demanda o alguna disidencia. La Ley Antiterrorista o la represión al pueblo Qom, son sólo algunas muestras de la vigencia de esas prácticas.
Más allá de lo que nos quieren hace creer, pocas cosas han cambiado desde entonces para los sectores excluidos. Las cifras de indigencia y pobreza continúan siendo alarmantes –a menos que le creamos al INDEC-, más de 1 millón de jóvenes no estudian ni trabajan, la salud y la educación pública no son prioritarias, la inflación consume los salarios y jubilaciones, las corporaciones multinacionales se queda con todo, y el modelo neoliberal goza de plena vigencia.
Nos repiten todos los días que en 2003 nació una nueva Argentina. Nosotros decimos que las banderas del 19 y 20 de Diciembre siguen en pie. Es preciso construir un país con más Igualdad, basado en la Solidaridad, la Participación y la Transparencia.
Juventud Socialista Mar del Plata
Partido Socialista
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