Del derecho a elegir y disponer del propio cuerpo

Posición acerca de la interrupción voluntaria del embarazo y su penalización.

Los jóvenes socialistas de Mar del Plata consideramos pertinente y esperanzador la puesta en discusión y debate acerca de las implicancias legales que en nuestro país, rigen la conducta de aquellas mujeres que optan por interrumpir voluntariamente su embarazo.

Comprendemos y participamos de la complejidad que acarrea dicha discusión y nos sentimos parte activa de aquel grupo de voluntades que intentan, desde una mirada amplia y progresista, avanzar en conquistas sociales vinculadas claramente a la libertad y su reivindicación; a la defensa de los más desprotegidos y al desarrollo integral de todos y todas como personas y ciudadanos sujetos de derecho.

En nuestro sentir, debates de esta índole corresponden a visiones integrales de una realidad social ya existente donde, la multiplicidad de variables y prejuicios, desnudan la necesidad de despojarse de dogmas o simples banderas testimoniales.

Este documento intenta ser un primer paso en la puesta en consideración de todos y todas acerca de los motivos que llevan a los Jóvenes Socialistas a proclamarse a favor de la despenalización del aborto.

La interrupción voluntaria del embarazo, o aborto, no representa en sí una práctica festejable o feliz.  En ocasiones observamos con antipatía los intentos de confusión que emergen de las visiones más conservadoras o reaccionarias al emparentar conceptualmente la promoción de un acto con su despenalización.

Es nuestra voluntad posicionarnos firmemente a favor de que dicha práctica no sea considerada un delito, diferenciando esto con la necesidad de reivindicar, o incluso hacer apología, de tal acto. La Juventud del Partido Socialista no celebra el aborto como práctica per se. Sin embargo, apoyamos los intentos para que dicha práctica no esté codificada penalmente.

Esta diferencia conceptual, al tiempo de mostrarse aparentemente insignificante, nos otorga la libertad y la responsabilidad de buscar una mirada integral sobre el tema y poner en palabras nuestra idea de que ningún aborto es feliz. Ningún aborto es deseado ni promovido.

Esa mirada integral que promulgamos y anhelamos derriba mitos existentes en torno al posicionamiento de sectores “abortistas”.

En nuestro país se realizan cerca de 500.000 abortos anuales y más de un centenar de mujeres perdieron su vida en el último año a consecuencia de ello.

Tal situación representa, a nuestro entender, la manifestación más triste e indeseable de una realidad vigente que debe ser corregida por la legislación.

La cadena de responsabilidades existente en la práctica abortiva obliga a las mujeres de nuestro país a interrumpir su embarazo en condiciones de salubridad deplorables: en establecimientos no preparados para tal complejidad o incluso en sus propios hogares; con profesionales de la salud de espaldas a esta realidad, por conciencia o prohibición legal; con altos riesgos de complicación posterior y períodos pos práctica sin el asesoramiento profesional correspondiente; ocultas de un sistema de salud público que no las contiene ni preserva.

En el intento de ejercer el derecho de elección sobre su propio cuerpo y autodeterminación de sus expectativas, las mujeres argentinas pierden la vida.

Al mismo tiempo, la realización clandestina de este tipo de prácticas no escapa a la generalidad de las situaciones “prohibidas pero existentes” en torno a la consolidación de una “industria” paralela donde millones de pesos circulan por año alimentando con sangre de mujer el ejercicio de la hipocresía.

Cierto es también que debatir acerca del aborto significa debatir acerca del sujeto sobre quien se legisla y es menester comprender las implicancias sociales que importa tal cuestión: son las mujeres más humildes, con menores recursos, con menor información o acceso; las que sufren particularmente la desesperanza del sistema, ya que existen desde siempre instituciones y profesionales “prestigiosos” que se muestran calladamente dispuestos a realizar esta práctica a las jóvenes de mayores recursos por miles de razones en efectivo. Hablar, por lo tanto, del aborto legal es también hablar de los más desprotegidos.

Es tarea de todos y todas derribar barreras culturales, filosófico-religiosas; que denigran a las mujeres que optan por interrumpir su embarazo colocándolas en un lugar de aparente irresponsabilidad y negación de la vida. Argumento tan falaz como dañino y misógino. Sea esta una mirada filosófica  (la concepción como origen de la vida) o el insultante postulado que le da a la realización de esta práctica  un sentido anticonceptivo.

Como jóvenes socialistas abrazamos la trilogía de consignas que promulgan la integralidad del debate al tiempo de ratificar su complejidad.

EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR:

Paradójicamente las expresiones más renuentes a un avance en la legislación son las mismas expresiones que evitan y obstaculizan el desarrollo de una concepción educativa integral. Las mismas voces que se alzan contra la despenalización, se oyen al momento de negar la posibilidad de que nuestras mujeres y jóvenes accedan a un cuerpo de información y formación al respecto, que les permita, desde una perspectiva humanitaria y responsable, evitar el desenlace “evitable”.

Mecanismos estatales en torno a la propia sexualidad, el conocimiento de nuestro cuerpo, las implicancias que el desarrollo pleno de nuestra sexualidad tiene sobre nosotros y terceros; se ausentan de la discusión pero, en cambio, es el mismo Estado quien considera delito una práctica indeseable por todas las mujeres.

La violencia de género, el misoginismo y la propia ausencia de información; oscurecen aún más el retrato de la situación actual.

ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR: 

El acceso libre y gratuito a métodos anticonceptivos, no invasivos ni prohibitivos de la plena sexualidad, es también restringido a aquellas mujeres que no cuentan con los medios necesarios, siendo éstos ya económicos o relacionados a la información.

Conceptualmente nos resulta sencillo implorar por un avance urgente en materia de divulgación de información, aprendizaje y acceso real a formas dignas de anticoncepción. Profundizando incluso más y sosteniendo la necesidad de respetar el derecho de las personas de optar individualmente por aquel método más acorde a su comodidad, gusto, placer o incluso conciencia. Pero en definitiva es siempre el Estado quien debe garantizar que dicha cadena de responsabilidades no esté afectada por prejuicios filosóficos que nada tienen que ver con el rol estatal.

ABORTO LEGAL PARA NO MORIR:

Amen de la existencia en la jurisprudencia argentina de fallos judiciales a favor de la realización de abortos terapéuticos, en Argentina el aborto es ilegal.

La ley establece penas tanto para la mujer que se lo practica, como para quien realiza el procedimiento

(artículos 85, 86, 87 y 88 del Código Penal).

Art. 85.- El que causare un aborto será reprimido:

1º. con reclusión o prisión de tres a diez años, si obrare sin consentimiento de la mujer. Esta pena podrá elevarse hasta quince años, si el hecho fuere seguido de la muerte de la mujer;

2º. con reclusión o prisión de uno a cuatro años, si obrare con consentimiento de la mujer. El máximum de la pena se elevara a seis años, si el hecho fuere seguido de la muerte de la mujer.

Art. 86.- Incurrirán en las penas establecidas en el artículo anterior y sufrirán, además, inhabilitación especial por doble tiempo que el de la condena, los médicos, cirujanos, parteras o farmacéuticos que abusaren de su ciencia o arte para causar el aborto o cooperaren a causarlo.

El aborto practicado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible:

1º. si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios;

2º. si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto.

Art. 87.- Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que con violencia causare un aborto sin haber tenido el propósito de causarlo, si el estado de embarazo de la paciente fuere notorio o le constare.

Art. 88.- Será reprimida con prisión de uno a cuatro años, la mujer que causare su propio aborto o consintiere en que otro se lo causare. La tentativa de la mujer no es punible.

La misma ley establece dos causas de excepción a estas penas: cuando el aborto se practica para “evitar un peligro para la vida o la salud” de la mujer o si el embarazo proviene de una violación de “una mujer idiota o demente” (artículo 86, incisos 1º y 2º del Código Penal). Estas dos excepciones en la práctica raramente se cumplen. En casi todos los casos que entran dentro de estos supuestos, los médicos se niegan a practicar el aborto por sus propias creencias religiosas. Las barreras de acceso al aborto no punible adquieren diversas modalidades y actúan desde diferentes niveles. Entre las barreras jurídicas, cabe mencionar la exigencia de una autorización judicial, la intervención de comités de ética, equipos interdisciplinarios o autoridades hospitalarias, el requerimiento de comprobaciones médicas innecesarias, la solicitud de denuncia y/o la prueba de la violación; entre otras.

La sola despenalización permitiría a las mujeres que se ven obligadas (por razones de distinta índole) a interrumpir su embarazo,  disminuir los riesgos físicos; psíquicos y morales. La posibilidad de que los servicios públicos de salud brinden los cuidados necesarios, de que los profesionales no se sientan fuera de la ley y que las propias mujeres de nuestro país puedan en plenitud decidir sobre su propio cuerpo, resultan ser motivos más que suficientes para reclamar el amparo estatal. Creemos necesario esforzarnos por no caer en una trampa conceptual que implicaría “ampliar” el rango de abortos no punibles. Es necesario generalizar el debate impidiendo que su eje  no sea desdibujado. Aborto legal y gratuito para todas las mujeres que lo consideren necesario, sin distinción de causa o particularidad.

EL ABORTO EN EL MUNDO. 

Durante los últimos 15 años, las leyes referentes al aborto se han liberalizado en muchos países. Por ejemplo en España esto se ha hecho para combatir los índices elevados de abortos ilegales, con sus complicaciones consecuentes y como reconocimiento del derecho que tienen las mujeres de gobernar su reproducción.

La Unión Soviética fue la primera en legalizar el aborto en 1920. Se reconoció el derecho de la mujer rusa para detener un embarazo no deseado en relación a problemas de salud y también por otras razones. Los países escandinavos empezaron a liberalizar el derecho al aborto en el decenio de 1930. Islandia comenzó en 1935, seguida de Suecia en 1938. Dinamarca en 1939 y finalmente Finlandia y Noruega en 1950 y 1960. En 1968 se aprobó una legislación liberal del aborto en el Parlamnento Británico.

En 1975 los demás países de Europa Occidental tenían leyes restrictivas. En este tiempo, Australia aprobó una ley que permite el aborto durante el primer trimestre y Francia autorizó el aborto por solicitud durante las primeras diez semanas de embarazo, sujeto a varias condiciones.

La República Federal Alemana siguió en 1976, Italia en 1978 y Holanda en 1981.

Recientemente Colombia (en el año 2006) y Ciudad de México, junto con Portugal (2007), han puesto en marcha leyes para la despenalización del aborto.

En la Argentina el aborto se configura como la primera causa de “muerte materna” y es nuestro deber, al tiempo de respetar toda concepción filosófica individual, bregar por el cuidado integral y la reivindicación plena del derecho a elegir y disponer del propio cuerpo, del derecho a sentirse educado/a por un Estado presente, el derecho a planificar la propia sexualidad y sus consecuencias, el derecho a desarrollarse física e intelectualmente, el derecho a no morir en el intento. El derecho a ser humano.

Por todo ello y en consonancia con el sentir de nuestro partido; la Juventud Socialista de Mar del Plata intenta ser un engranaje más en la conformación de una idea progresista que reivindique y promueva los derechos humanos en todas sus formas y apoyaremos los proyectos de ley que en tal sentido emerjan.

Celebramos la puesta en agenda pública de tal discusión y seguiremos anhelando para todos y todas realidades distintas y mejores.

EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR

ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR

ABORTO LEGAL PARA NO MORIR

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